Capítulo 34
Me dí la vuelta y salí de casa dejando la puerta abierta. La voz de Perrie gritaba mi nombre, pero yo corría sin importarme el qué. ¿Por qué se lo habían dicho a ella y no a mí? ¿Y por qué no me habían contado nada al respecto antes? No podía creer que esto hubiese ocurrido sin yo saber nada.
La noticia ya es triste de por sí, pero hay que añadirle el gran peso de culpabilidad que llevo en mi pecho. Tengo ganas de gritar, perderme en mi mundo, poder volver atrás y que nada hubiera pasado. Daría todo lo que fuera porque mi teléfono sonase ahora mismo y me dijeran que todo ha sido una broma de mal gusto. Escuchar su voz. Pero ya es demasiado tarde. ¿A quién quiero engañar? Sabía que sucedería tarde o temprano. Pero yo pensaba que estaría al corriente, no que la noticia me ha estallado en la cara. Pero todavía quiero saber por qué nadie me avisó de la situación. Ya discutiría eso más adelante, ahora mi cabeza estaba intentando asimilar esto. El dolor de la noticia.
Los pies empezaban a dolerme debido a la carrera que llevaba desde que salí de casa. Perrie ya no me seguía, y eso me alegraba. No tenía ganas de que nadie me viera en este estado. Ya eran las doce y media de la noche, pero no me importaba caminar sola por las calles de Londres. Total, nada de lo que me pasase me dolería tanto como lo que siento ahora.
Sin saber cómo, llegué hasta el parque en el que Harry se peleó -o eso me imaginaba- con aquel hombre. Dejé de caminar y me apoyé en la barandilla de las puertas que daban acceso al parque. Normalmente a estas horas suele haber un vigilante justo en ese lugar, pero hoy no se encontraba allí. Mejor, no querría que me echase o me preguntase por qué tengo esta cara de muerto andante. Alcé la mirada y me centré en el letrero que se situaba encima de las puertas principales. "Hyde Park". Vaya, después de todo este tiempo que llevo viviendo aquí nunca me fijé en el nombre de parque. Llevé la mano que no estaba apoyada en la barandilla a mis pies, que me dolían bastante. Suspiré, y volví a alzar la cabeza para mirar a las estrellas. Recuerdo que le encantaba hacerlo. En verano, íbamos al porche para contemplarlas cada noche. Otra lágrima se derramó de mis ojos y hizo un viaje desde mi mejilla hasta la comisura de mis labios. Estaba bastante salada. Sorbí por la nariz y me sequé la cara con ambas manos. Estaba algo más relajada, pero el dolor intenso que sentía en mi pecho no desaparecía.
No quería volver a casa. Si volviese, debería enfrentarme a la realidad de esta amarga noche, y no estoy preparada aún. Resoplé, apartándome unos mechones que habían caído encima de mis ojos. ¿Qué podía hacer ahora? No estaba con fuerzas para nada. Y las lágrimas no paraban de salir. Puede que dar una vuelta al parque me relaje.
Mientras tanto, en otro lugar de la ciudad.
Un bip, dos..: <Hola, soy ____. Ahora mismo, no puedo cogerte el móvil. En cuanto vea la llamada te responderé. Si es muy importante, puedes dejarme un mensaje en mi buzón de voz. ¡Besos!>
Otra vez el maldito buzón de voz. No sé qué más hacer. Pero debía decírselo, ¿verdad? Sus padres me dejaron muy claro que ellos no eran capaces de contárselo, porque sabían que le dolería, y que, además, contar ese tipo de cosas por teléfono es algo muy frío. Pensaron que si se lo contase una amiga, una persona de confianza, el sufrimiento iba a ser mejor. ¿Pero cómo íbamos a saber que saldría corriendo? Lo que de verdad me preocupa es que esté fuera a estas horas. Son las doce y media y no da señales de vida. Debería llamar a la policía. ¿Pero y si la molesto? Agg Dios.
Mejor debería hacer otra cosa. Cogí de nuevo el teléfono y busqué en los contactos. Aquí está. Espero que no esté dormido aún. A los tres bips, se podía escuchar su voz dormida.
-¿Perrie? ¿Qué haces llamándome a estas horas?-Se quejó.
-Niall....¿___ te ha llamado o algo?
-¿___? ¿Ahora? No, ¿por qué? ¿Ha pasado algo?
-Oh no no.-Mentí.-Es que su teléfono no funciona, y probó a llamarte al tuyo para comprobar que las llamadas llegasen. Bueno, mañana iremos a alguna tienda para que se lo reparen. Muchas gracias, ya te dejamos dormir.
-De nada. ¿Puede ponerse?
-No, está en el baño.
-Está bien. Dile que la quiero. Adiós.
-Vale.-Y colgué.-Eso si aparece...
En Hyde Park.
Como lo suponía. Esto está solitario. Escuché el crujir de unas hojas, y al girarme vi a un gato blanco sentado mirándome a los ojos. Me acerqué hasta él y maulló.
-¿Qué te pasa pequeño? Tienes unos ojos muy bonitos.-Dije mientras le acariciaba la cabeza.-Y ahora es cuando me siento idiota por hablarle a un gato y esperar a que este me conteste.
Se puso de pie y empezó a moverme alrededor de mi pierna ronroneando. Sonreí y seguí caminando tras despedirme de él.
El dolor no se pasaba. Imagino que tardará muchísimo en pasarse. Tras ese tiempo que pasé caminando mi móvil sonó varias veces, pero no pensaba cogerlo. Mientras, recordé que Harry y Max se fueron por este sitio. ¿Seguirán aún aquí? Caminé hasta el lugar donde creía recordar que ambos se fueron. Y si la ropa que encontré en la cuneta era de Harry, más debería investigar ese lugar.
Llegué al lugar donde aparentemente se fueron. Pero no se encontraban allí. Miré hacia el suelo, y vi algo que atrajo mi atención. Me agaché y miré con más atención. Eso era...¿sangre? Lo parecía.
Pero no podrían ser de él, ¿o sí? Decidí dejar de pensar en ello. Bastante tenía con lo que había pasado antes. Y aun sigo sin poder creerlo.
Mis pies dolían bastante, así que decidí sentarme en algún banco para descansarlos.
Llegué hasta él y me senté apoyando los codos sobre las rodillas. Quería evitar llorar, pero ¿para qué? Da igual. Dejé que mis lágrimas cayeran una tras otra, y ahí, sin más, me derrumbé.
En una casa de algún lugar de Londres.
Apoyé los codos sobre la cama y me incorporé un poco. Se notaba que Perrie mentía. ¿Pero qué ha podido pasarle a ___? Empecé a pensar que se había ido con Harry. Pero me prometió que a partir de ahora me lo contaría. Joder, no me pueden despertar y ahora dejarme así. Me levanté del todo y fui al baño.
Dejé que saliera el agua, y al ver que no salía caliente me eché agua fría en la cara.
-Tengo que llamar a un fontanero...-Hice una mueca y cerré el grifo.
Me miré al espejo y sonreí. Me hubiera gustado que ___ se quedase. Parecía que al fin... El sonido estrepitoso de una moto pasando a toda velocidad dispersó mis pensamientos.
-Este va a matarse si sigue yendo así.
Salí del baño y me tumbé en la cama. ¿Debería llamarla? ¿Y si está durmiendo? Mejor mañana. Sí, a primera hora la llamaré y le preguntaré qué le pasó esta noche.
Volviendo a Hyde Park.
El llanto era descontrolado. Era lo único que podía oírse en aquel lugar, ¿pero de quién podía pertenecer? No suele haber nadie aquí a estas horas, y menos llorando desconsoladamente.
No debería entrometerme, puesto que ya tengo mis propios problemas. Pero...¿y si es alguien al que le ha robado? ¿O pegado? Parece una chica. Será mejor que vaya a comprobarlo por si acaso.
En otra parte de Hyde Park.
Oí unos pasos acercarse hasta mí. Mierda. Alguien que esté aquí a estas horas no es bueno. O puede ser alguien como yo. Qué más da. No me importa nada. Tenía toda la ropa llena de gotitas que las lágrimas marcaron. Sorbí por la nariz y me abracé a mi misma. Por lo que podía oír, esa persona estaba a escasos metros de mi.
-¿____? ¿Eres tú? ¿Qué haces aquí?-Una voz que reconocía me llamaba desde mi espalda. Giré el rostro y le vi, con el torso desnudo y mirándome con cara de preocupación. Vaya, tenía bastantes tatuajes.
-Harry...-Dije sin fuerzas. Se acercó hasta mí y sin dudarlo me abrazó. Me acunó en su pecho, y hablaba en susurros en mi oído.
-Shh relájate. ¿Qué ha pasado? No puedo verte así. Se me parte el corazón.
-¿Y a ti que te ha pasado con tu ropa?
-Eso no es importante ahora. ___, por favor, dime lo que ha pasado.
-Perrie me ha dado una mala noticia.
-¿Su puede saber cuál es la noticia?
Un nudo en mi pecho hacía que fuera difícil hablar.
-Mi...abuela ha...fallecido.-Dije, rompiendo a llorar de nuevo.*
-Oh, lo siento muchísimo. Pero vamos, relájate.
-No puedo. Me he enterado de esto por teléfono. Y además, no sabía nada. Y no he podido despedirme de ella. Hacía muchísimo tiempo que no la veía, y sólo hablé con ella por teléfono un par de veces hace ya tres meses. No sabes lo culpable que me siento. Me hubiera gustado poder despedirme de ella...por última vez.
-Vamos ___. Nadie sabía que esto iba a ocurrir hoy.
-Pero si sabían que estaba mal. ¿Por qué nadie me avisó?-Dije llorando de nuevo. Los brazos de Harry estrecharon más nuestros cuerpos. Su corazón latía con fuerza, al igual que el mío. Esta presión que sentía ahora mismo era muy fuerte. Me duele muchísimo no poderme despedir de ella, y ni siquiera poder ir al entierro, puesto que, lógicamente, el entierro no iba a celebrarse en Londres.
-Para que no sufrieras más de lo que ibas a sufrir al saber esto. Por favor, respira hondo y relájate. Estoy contigo. Cierra los ojos y piensa en algo bonito. Vamos, yo voy a hacer lo mismo.
Le hice caso y cerré los ojos. Hacer eso conseguía que me relajase un poco. Harry volvió a acercarse a mi oído.
-¿En qué piensas?-Susurró, haciendo que mi piel se erizase y mi corazón latiera aún más rápido.
-En lo que hemos hecho el día de hoy.-Dije con una media sonrisa.
-¿Sabes en qué pienso yo? En la primera vez que te conocí. Estaba yo tan relajado en el lago, cuando vi a una chica acercarse allí. Me puse de pie, y estaba dispuesto a echarla. Pero luego me fije en ella. Se acercaba a mi con una sonrisa. La sonrisa más bonita que había visto en mi vida. Era preciosa. ¿Sabes de quién hablo?
-Me hago una idea.-Dije, recordando perfectamente ese día.
-Bien, pues me quedé petrificado en el sitio. Mi cabeza me decía que avanzara, pero como estaba en mi mundo mirándote, tropecé y caí al lago.-Hizo que se me escapase una sonrisa.-Oh, ¿te ríes de mi?-Dijo con una sonrisa pícara.
Me tumbó en el banco y empezó a hacerme cosquillas, haciendo que riese.
-¡Harry! ¡Para!-Dije entre risas.
-Genial.
-¿El qué?
-Al fin has sonreído. No podía verte llorar.-Sonreí de nuevo.
-Gracias.
-No tienes que darlas. Haría todo y más por ti.-Y me besó en la nariz como aquel día en el lago.
*Lo siento si a alguien le ofendió que pusiera la muerte de un ser querido. Por si habéis pasado por ello hace poco, y esto os ha hecho recordarlo. Pero no lo hice con esa intención.
{Final del capítulo 34. Espero que os haya gustado. Por favor, comentad por aquí qué os ha parecido. Para mí es muy importante. Al igual que los "me gusta". Me hace feliz saber que hay gente que les gusta lo que hago. Y si no los hay, pierdo la esperanza de que más gente lo lea. Si no tenéis Google+, decidme lo por twitter. Gracias ♥}

Adoro esta novela, pero me gustaría que la relación con harry continuase, no se sí me explico.... Ajajaj bueno que en ha encantado el capítulo siguiente !!!!!
ResponderEliminarAww muchas gracias cielo ♥ y lo tendré en cuenta ;)
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