sábado, 25 de mayo de 2013

Complex Heart [2º Temporada]

Capítulo 34

Me dí la vuelta y salí de casa dejando la puerta abierta. La voz de Perrie gritaba mi nombre, pero yo corría sin importarme el qué. ¿Por qué se lo habían dicho a ella y no a mí? ¿Y por qué no me habían contado nada al respecto antes? No podía creer que esto hubiese ocurrido sin yo saber nada. 

La noticia ya es triste de por sí, pero hay que añadirle el gran peso de culpabilidad que llevo en mi pecho. Tengo ganas de gritar, perderme en mi mundo, poder volver atrás y que nada hubiera pasado. Daría todo lo que fuera porque mi teléfono sonase ahora mismo y me dijeran que todo ha sido una broma de mal gusto. Escuchar su voz. Pero ya es demasiado tarde. ¿A quién quiero engañar? Sabía que sucedería tarde o temprano. Pero yo pensaba que estaría al corriente, no que la noticia me ha estallado en la cara. Pero todavía quiero saber por qué nadie me avisó de la situación. Ya discutiría eso más adelante, ahora mi cabeza estaba intentando asimilar esto. El dolor de la noticia. 

Los pies empezaban a dolerme debido a la carrera que llevaba desde que salí de casa. Perrie ya no me seguía, y eso me alegraba. No tenía ganas de que nadie me viera en este estado. Ya eran las doce y media de la noche, pero no me importaba caminar sola por las calles de Londres. Total, nada de lo que me pasase me dolería tanto como lo que siento ahora. 

Sin saber cómo, llegué hasta el parque en el que Harry se peleó -o eso me imaginaba- con aquel hombre. Dejé de caminar y me apoyé en la barandilla de las puertas que daban acceso al parque. Normalmente a estas horas suele haber un vigilante justo en ese lugar, pero hoy no se encontraba allí. Mejor, no querría que me echase o me preguntase por qué tengo esta cara de muerto andante. Alcé la mirada y me centré en el letrero que se situaba encima de las puertas principales. "Hyde Park". Vaya, después de todo este tiempo que llevo viviendo aquí nunca me fijé en el nombre de parque. Llevé la mano que no estaba apoyada en la barandilla a mis pies, que me dolían bastante. Suspiré, y volví a alzar la cabeza para mirar a las estrellas. Recuerdo que le encantaba hacerlo. En verano, íbamos al porche para contemplarlas cada noche. Otra lágrima se derramó de mis ojos y hizo un viaje desde mi mejilla hasta la comisura de mis labios. Estaba bastante salada. Sorbí por la nariz y me sequé la cara con ambas manos. Estaba algo más relajada, pero el dolor intenso que sentía en mi pecho no desaparecía. 

No quería volver a casa. Si volviese, debería enfrentarme a la realidad de esta amarga noche, y no estoy preparada aún. Resoplé, apartándome unos mechones que habían caído encima de mis ojos. ¿Qué podía hacer ahora? No estaba con fuerzas para nada. Y las lágrimas no paraban de salir. Puede que dar una vuelta al parque me relaje.


Mientras tanto, en otro lugar de la ciudad.


Un bip, dos..: <Hola, soy ____. Ahora mismo, no puedo cogerte el móvil. En cuanto vea la llamada te responderé. Si es muy importante, puedes dejarme un mensaje en mi buzón de voz. ¡Besos!>
Otra vez el maldito buzón de voz. No sé qué más hacer. Pero debía decírselo, ¿verdad? Sus padres me dejaron muy claro que ellos no eran capaces de contárselo, porque sabían que le dolería, y que, además, contar ese tipo de cosas por teléfono es algo muy frío. Pensaron que si se lo contase una amiga, una persona de confianza, el sufrimiento iba a ser mejor. ¿Pero cómo íbamos a saber que saldría corriendo? Lo que de verdad me preocupa es que esté fuera a estas horas. Son las doce y media y no da señales de vida. Debería llamar a la policía. ¿Pero y si la molesto? Agg Dios. 

Mejor debería hacer otra cosa. Cogí de nuevo el teléfono y busqué en los contactos. Aquí está. Espero que no esté dormido aún. A los tres bips, se podía escuchar su voz dormida. 

-¿Perrie? ¿Qué haces llamándome a estas horas?-Se quejó.
-Niall....¿___ te ha llamado o algo?
-¿___? ¿Ahora? No, ¿por qué? ¿Ha pasado algo?
-Oh no no.-Mentí.-Es que su teléfono no funciona, y probó a llamarte al tuyo para comprobar que las llamadas llegasen. Bueno, mañana iremos a alguna tienda para que se lo reparen. Muchas gracias, ya te dejamos dormir. 
-De nada. ¿Puede ponerse? 
-No, está en el baño.
-Está bien. Dile que la quiero. Adiós.
-Vale.-Y colgué.-Eso si aparece...

En Hyde Park.

Como lo suponía. Esto está solitario. Escuché el crujir de unas hojas, y al girarme vi a un gato blanco sentado mirándome a los ojos. Me acerqué hasta él y maulló.

-¿Qué te pasa pequeño? Tienes unos ojos muy bonitos.-Dije mientras le acariciaba la cabeza.-Y ahora es cuando me siento idiota por hablarle a un gato y esperar a que este me conteste. 

Se puso de pie y empezó a moverme alrededor de mi pierna ronroneando. Sonreí y seguí caminando tras despedirme de él.

El dolor no se pasaba. Imagino que tardará muchísimo en pasarse. Tras ese tiempo que pasé caminando mi móvil sonó varias veces, pero no pensaba cogerlo. Mientras, recordé que Harry y Max se fueron por este sitio. ¿Seguirán aún aquí? Caminé hasta el lugar donde creía recordar que ambos se fueron. Y si la ropa que encontré en la cuneta era de Harry, más debería investigar ese lugar.

Llegué al lugar donde aparentemente se fueron. Pero no se encontraban allí. Miré hacia el suelo, y vi algo que atrajo mi atención. Me agaché y miré con más atención. Eso era...¿sangre? Lo parecía.
Pero no podrían ser de él, ¿o sí? Decidí dejar de pensar en ello. Bastante tenía con lo que había pasado antes. Y aun sigo sin poder creerlo.
Mis pies dolían bastante, así que decidí sentarme en algún banco para descansarlos.
Llegué hasta él y me senté apoyando los codos sobre las rodillas. Quería evitar llorar, pero ¿para qué? Da igual. Dejé que mis lágrimas cayeran una tras otra, y ahí, sin más, me derrumbé.

En una casa de algún lugar de Londres.

Apoyé los codos sobre la cama y me incorporé un poco. Se notaba que Perrie mentía. ¿Pero qué ha podido pasarle a ___? Empecé a pensar que se había ido con Harry. Pero me prometió que a partir de ahora me lo contaría. Joder, no me pueden despertar y ahora dejarme así. Me levanté del todo y fui al baño. 

Dejé que saliera el agua, y al ver que no salía caliente me eché agua fría en la cara.

-Tengo que llamar a un fontanero...-Hice una mueca y cerré el grifo.

Me miré al espejo y sonreí. Me hubiera gustado que ___ se quedase. Parecía que al fin... El sonido estrepitoso de una moto pasando a toda velocidad dispersó mis pensamientos. 

-Este va a matarse si sigue yendo así.

Salí del baño y me tumbé en la cama. ¿Debería llamarla? ¿Y si está durmiendo? Mejor mañana. Sí, a primera hora la llamaré y le preguntaré qué le pasó esta noche.


Volviendo a Hyde Park.

El llanto era descontrolado. Era lo único que podía oírse en aquel lugar, ¿pero de quién podía pertenecer? No suele haber nadie aquí a estas horas, y menos llorando desconsoladamente. 

No debería entrometerme, puesto que ya tengo mis propios problemas. Pero...¿y si es alguien al que le ha robado? ¿O pegado? Parece una chica. Será mejor que vaya a comprobarlo por si acaso. 


En otra parte de Hyde Park.

Oí unos pasos acercarse hasta mí. Mierda. Alguien que esté aquí a estas horas no es bueno. O puede ser alguien como yo. Qué más da. No me importa nada. Tenía toda la ropa llena de gotitas que las lágrimas marcaron. Sorbí por la nariz y me abracé a mi misma. Por lo que podía oír, esa persona estaba a escasos metros de mi.

-¿____? ¿Eres tú? ¿Qué haces aquí?-Una voz que reconocía me llamaba desde mi espalda. Giré el rostro y le vi, con el torso desnudo y mirándome con cara de preocupación. Vaya, tenía bastantes tatuajes.
-Harry...-Dije sin fuerzas. Se acercó hasta mí y sin dudarlo me abrazó. Me acunó en su pecho, y hablaba en susurros en mi oído.
-Shh relájate. ¿Qué ha pasado? No puedo verte así. Se me parte el corazón.
-¿Y a ti que te ha pasado con tu ropa?
-Eso no es importante ahora. ___, por favor, dime lo que ha pasado.
-Perrie me ha dado una mala noticia.
-¿Su puede saber cuál es la noticia?

Un nudo en mi pecho hacía que fuera difícil hablar. 

-Mi...abuela ha...fallecido.-Dije, rompiendo a llorar de nuevo.*
-Oh, lo siento muchísimo. Pero vamos, relájate. 
-No puedo. Me he enterado de esto por teléfono. Y además, no sabía nada. Y no he podido despedirme de ella. Hacía muchísimo tiempo que no la veía, y sólo hablé con ella por teléfono un par de veces hace ya tres meses. No sabes lo culpable que me siento. Me hubiera gustado poder despedirme de ella...por última vez. 
-Vamos ___. Nadie sabía que esto iba a ocurrir hoy.
-Pero si sabían que estaba mal. ¿Por qué nadie me avisó?-Dije llorando de nuevo. Los brazos de Harry estrecharon más nuestros cuerpos. Su corazón latía con fuerza, al igual que el mío. Esta presión que sentía ahora mismo era muy fuerte. Me duele muchísimo no poderme despedir de ella, y ni siquiera poder ir al entierro, puesto que, lógicamente, el entierro no iba a celebrarse en Londres.
-Para que no sufrieras más de lo que ibas a sufrir al saber esto. Por favor, respira hondo y relájate. Estoy contigo. Cierra los ojos y piensa en algo bonito. Vamos, yo voy a hacer lo mismo.

Le hice caso y cerré los ojos. Hacer eso conseguía que me relajase un poco. Harry volvió a acercarse a mi oído.

-¿En qué piensas?-Susurró, haciendo que mi piel se erizase y mi corazón latiera aún más rápido.
-En lo que hemos hecho el día de hoy.-Dije con una media sonrisa.
-¿Sabes en qué pienso yo? En la primera vez que te conocí. Estaba yo tan relajado en el lago, cuando vi a una chica acercarse allí. Me puse de pie, y estaba dispuesto a echarla. Pero luego me fije en ella. Se acercaba a mi con una sonrisa. La sonrisa más bonita que había visto en mi vida. Era preciosa. ¿Sabes de quién hablo?
-Me hago una idea.-Dije, recordando perfectamente ese día.
-Bien, pues me quedé petrificado en el sitio. Mi cabeza me decía que avanzara, pero como estaba en mi mundo mirándote, tropecé y caí al lago.-Hizo que se me escapase una sonrisa.-Oh, ¿te ríes de mi?-Dijo con una sonrisa pícara. 

Me tumbó en el banco y empezó a hacerme cosquillas, haciendo que riese.

-¡Harry! ¡Para!-Dije entre risas.
-Genial.
-¿El qué?
-Al fin has sonreído. No podía verte llorar.-Sonreí de nuevo.
-Gracias.
-No tienes que darlas. Haría todo y más por ti.-Y me besó en la nariz como aquel día en el lago.





*Lo siento si a alguien le ofendió que pusiera la muerte de un ser querido. Por si habéis pasado por ello hace poco, y esto os ha hecho recordarlo. Pero no lo hice con esa intención.


{Final del capítulo 34. Espero que os haya gustado. Por favor, comentad por aquí qué os ha parecido. Para mí es muy importante. Al igual que los "me gusta". Me hace feliz saber que hay gente que les gusta lo que hago. Y si no los hay, pierdo la esperanza de que más gente lo lea. Si no tenéis Google+, decidme lo por twitter. Gracias ♥}


viernes, 17 de mayo de 2013

Complex Heart [2º Temporada]

Capítulo 33

Mis lágrimas caían de forma más lenta y empapaban la camisa de Niall. Éste me estrechaba contra su cuerpo con sus brazos, impidiendo que me moviese. Me sentía un tanto miserable y egoísta por comportarme como lo hice, y encima pedirle que siguiese conmigo. Debería haberle dejado tiempo. Dejarle pensar en todo lo ocurrido y llegar hasta una conclusión buena para él -y seguramente mala para mí- sobre este asunto. Pero el hecho de perderle era más fuerte que pensar en lo que era justo o no. Tenía miedo de no poder estar junto a él nunca más como ahora. No sé si su reacción fue porque de verdad lo sentía, o era por pura lástima, pero por alguna razón mi cerebro decidió aparcar a un lado la segunda afirmación y quedarse con la primera. La mano de Niall acariciaba mi pelo, algo que me reconfortaba y me relajaba al mismo tiempo. La televisión seguía encendida y se escuchaba a una multitud vitorear el nombre de su equipo. Por las finas paredes era posible escuchar a los otros seguidores del partido haciendo sonar sus bocinas y celebrar con sus compañeros la victoria. 

Mientras tanto Niall y yo no decíamos nada. Yo no era lo suficiente valiente para hablar, y separarme de sus brazos, porque sentía que cuando me soltase no volvería a abrazarle nunca más, y Niall permanecía en silencio por alguna razón.

Dejó de acariciar mi pelo y apartó un mechón de mi pelo para dejarlo libre y poder acercar así sus labios hasta él.

-____, yo también temo mucho perderte. No contármelo estuvo mal, pero reconozco que si a mí me hubiera pasado algo parecido también me hubiese planteado no contártelo. No habría querido que te enfadaras por algo que no quería que ocurriese y se echase a perder esto tan bonito que tenemos.-Sus palabras entraban por mi oído y hacia que me relajase a cada una que decía. Saber que él tampoco quiere perderme hace que esté más feliz. 

Separó sus labios de mi oído, y lentamente los posó sobre los míos. Los movía con delicadeza sobre ellos, saboreando cada minuto que pasaba en ellos. Lo hacía dulcemente, sin prisas, ¿para qué? No hacia falta. En ese momento no importaba el tiempo. Es más, parecía que este se había parado simultáneamente. Lo más importante éramos él y yo. Nosotros. Sus brazos se estrechaban contra mi cuerpo creando una red que me impedía escaparme.

En ese instante, Niall me llevó en volandas y me tumbó sobre su cama, para después tumbarse sobre mí. Seguía besándome, aunque con más pasión. "Ya ha llegado el momento, ¿estaré preparada?" Pensé. Pero al encontrarme con los ojos de Niall mirando a los míos y sonriéndome con esa sonrisa que sólo él tenía, lo tuve claro. Por supuesto que estaba preparada.

Pero una estúpida melodía procedente del bolsillo izquierdo de mi pantalón paró ese momento.

-Mierda. 
-No lo cojas.-Decía mientras besaba mi cuello.
-Niall, debo hacerlo. Es Perrie. No me llamaría si no fuera importante.

Me levanté con dificultad de la mullida cama y salí de su habitación tras cerrar la puerta. Descolgué el teléfono para oír a una preocupada Perrie tras él.

-¿Perrie? ¿Pasa algo?
-____ ¿dónde estás? Son las 23:45 de la noche y no estás aquí. Me había preocupado. No apareciste por casa y ni siquiera Niall sabía dónde estabas. Pensé que...
-Te tengo que contar unas cuantas cosas...
-Harry. ¿Me equivocó?-Resopló tras la línea.
-No lo haces.-Chasqueó los dedos en señal de victoria. 
-Tía, vente a casa por fa. No me gusta pasar la noche sola, y así me puedes contar lo que pasó.
-Pero es que estoy con Niall...
-____...
-Está bien está bien.-Resoplé.-Le diré que me has llamado. En 10 minutos o así llego. Te quiero, adiós.
-Graacias hermosa. ¡Te quiero!

Ambas colgamos simultáneamente. Al abrir la puerta se oyó un porrazo. Sobresaltada entré en la habitación, y encontré a Niall sentado sobre el suelo con la mano sobre el perfil derecho de su cabeza.

-¿Qué ha pasado?
-Nada...¿te tienes que ir?
-Eres un cotilla.-Dije entre risas.-Por eso te has chocado, te lo mereces.
-Ey, que me duele.-Se quejó.
-No haberte puesto a escuchar detrás de la puerta.
-Pero...-Le besé antes de que reprochase algo más.
-Me voy. Perrie tiene miedo de quedarse sola en casa.-Dije encogiendo los hombros. Niall resopló.
-¿No podría haberse quedado sola aunque solo fuese un día?
-Al parecer...no.
-Vamos, te llevo a casa.-No discutí eso. Sabía que aunque lo hiciese, él seguiría insistiendo hasta que yo 
accediera. 
                                                               ***

 La carretera estaba bastante oscura y desolada a estas horas de la noche. Algo extraño, puesto que normalmente los adolescentes y demás suelen estar fuera, pero con el tiempo de Londres es algo natural que prefieran estar dentro de recintos que en el exterior pasando frío. Tuvimos que parar en una gasolinera algo lejos de casa, así que al volver a ponernos en camino eran ya más de las doce y media de la noche.

En nuestra trayectoria hasta mi casa, pasamos cerca del parque donde horas antes dejé a Harry y a Christian junto a Max. Una parte de mi subconsciente me pedía que le rogase a Niall que parase, que me dejase entrar y buscar a Harry. Pero mi conciencia me decía que no, que debía continuar mi camino y desentenderme del tema. Pero sé que si a Harry le pasase algo malo...evité pensar en ello y fijé mi vista en la carretera. 

Algo que vi en la cuneta hizo que mi corazón se agitase. Los ojos se me iban a salir de sus cuencas. Pasamos demasiado rápido como para que pudiera ver correctamente, pero a un lado de la cuneta se encontraba el jersey y el gorro que Harry llevaba hoy. Era algo difícil de apreciar teniendo en cuenta que estaban hecho harapos, pero eran de él. Y si ese hombre a...no. No, no, no. No puede haber hecho algo como aquello. Mañana mismo me encargaré de llamarle y averiguar cómo se encuentra. 

El coche de Niall aparcó y yo entré en casa con Perrie. No tuvimos mucho tiempo de hablar puesto que era demasiado tarde, y mañana debíamos ir al instituto. 

A la mañana siguiente nada más levantarme llamé a Harry, pero no hubo respuesta. Le llamé en todas y cada una de los cambios de clase, pero siguió igual. Al llegar a casa hice lo mismo. Todo igual que a esta mañana. A la tarde salí de casa, y recibí un mensaje de Perrie. Que volviera a casa cuanto antes, que debía de hablar conmigo.

Entré en casa, y el llegar vi a Perrie sentada en el sofá, con las manos unidas y mirando al suelo.

-¿Qué pasa...?
-___...siéntate. Me acaban de llamar y me han dicho que....

Una lágrima resbaló por mi mejilla. Luego la siguió una segunda. Y otra más. Y otra...





{Final del capítulo 33. Espero que os haya gustado. Por favor, comentad por aquí qué os ha parecido. Para mí es muy importante. Al igual que los "me gusta". Me hace feliz saber que hay gente que les gusta lo que hago. Y si no los hay, pierdo la esperanza de que más gente lo lea. Si no tenéis Google+, decidme lo por twitter. Gracias ♥}


domingo, 12 de mayo de 2013

Complex Heart [2º Temporada]

Capítulo 32

La tensión era palpable en el ambiente. Me temía lo peor. Sabía que ese hombre nunca venía con buenas intenciones, pero la expresión de su rostro en ese momento era aún peor que las veces anteriores en las que me lo encontré. Y por la mirada de preocupación con la que me miraba uno de los chicos que iban con él, sabía que no iba de buenas. Los ojos azules cristalinos de Christian me advertían que no iba a pasar nada bueno.

-Vaya vaya rizitos...pensaba que no volvería a verte.
-Pues aquí me tienes, Max.-Sus palabras eran frías. Calculadas. Esa estúpida sonrisa de el hombre desapareció tras fruncir el ceño.
-Bueno, supongo que ya sabes por qué estoy aquí, ¿no?
-Hm...-Harry llevó una mano hasta su mentón, para dar una imagen de pensativo.-Me hago una pequeña idea.
-No estoy para bromas, ven conmigo un momento, tenemos que hablar.-Harry pasó su lengua por su labio inferior y asintió. Tras eso se alejaron unos metros.

Me levanté del banco como si de un resorte se tratase, e instintivamente mis piernas comenzaron a caminar en dirección a donde Harry y Max se habían marchado. Temía que algo malo le pudiera ocurrir a Harry. Justo cuando empecé a avanzar, algo sujetó mi brazo con la fuerza suficiente para impedirme seguir. Giré el rostro con el ceño fruncido, y a mi espalda se encontraba Christian. Me sorprendí que no se hubiera ido con los demás chicos que acompañaban a Max.

-No lo hagas.-Dijo, serio.
-¿Por qué no te has ido con los demás?-Pregunté confusa.
-Porque tenía el presentimiento de que les ibas a seguir. 
-Bueno, ¿y qué si lo hago? Por cierto, me estás apretando el brazo.-Christian relajó los músculos de la mano, dejando mi brazo libre.
-Perdona.-Se disculpó.-Y no debes hacerlo. Primero, sé que Harry hubiera querido que te parase. Ya apenas hablo con él desde lo que pasó en ese callejón el día en el que nos conocimos...pero le sigo debiendo lealtad al rizitos. Y también..porque acabarás mal si te entremetes. Esos dos tienen algo pendiente, y no eres quién para interrumpir eso.
-Pero, ¿es que no lo ves? Ese tío va a hacerle daño. Sé que no quiere hablar con él. Y tengo miedo de que...
-___.-Me interrumpió.-Él sabe lo que hace. Vete a casa. Aquí no estás bien. Ahora iré yo a hablar con Harry. 
-Pero Christian yo...
-Vete.-Su expresión se tornó seria, fría. Le hice caso y me fui de allí.

                                                               ***

Andar por las calles de Londres a estas horas podría ser el sueño de cualquier chica extranjera. Aunque para mí estos momentos eran angustiosos. No podía parar de pensar en qué le podría llegar a ocurrir a Harry. Pero por mucho que Christian quisiera tranquilizarme, sé que no estará bien allí. Por su expresión e incentiva en que me marchase, algo malo iba a pasar. Kiss me empezó a sonar en mi móvil, lo que hizo que mis preocupaciones se dispersasen por un momento. La pantalla de mi móvil me indicaba que la persona que me llamaba era Niall. Mierda, no le contesté desde este medio día. Descolgué el teléfono tapándome el oído libre para poder lograr oír lo que me decía entre el barullo de los coches del centro de la cuidad.

-¡Al fin respondes!-Sonaba aliviado.
-Pero si es la primera vez que me llamas.
-¿La primera? En esta hora te he llamado como 5 veces. Pero no me contestabas. Pensaba que te había pasado algo malo...o simplemente que no querrías cogerme el teléfono.-Bufó.
-¿En serio? Oh Dios lo siento. No las vi..te prometo que no pasé de ti....-Niall rió tras la otra línea.
-No pasa nada. Pero estaba preocupado. Aún no sé qué has estado haciendo en todo el día.-El pitido de un coche me sobresaltó, haciendo que casi se me cayese el móvil.-¿Estás fuera?
-Sí. ¿Puedo pasarme ahora por tu casa y contarte?
-Claro, aquí te espero.-Dijo entusiasmado.
-Genial. En 10 o 20 minutos estoy ahí.
-Genial. Ey, un momento.-Iba a colgar, pero interrumpió.-Te quiero, mi princesa.
-Y yo a ti.-Sonreí y colgué.

Mientras caminaba hacia su casa empecé a recapacitar. Niall es un gran chico y yo...yo me estaba comportando fatal con él. Sé que no le estoy poniendo los cuernos ni nada parecido, pero estoy quedando con un chico que no es él, pasando horas con él, y encima sabiendo que Niall no lo soporta.
Una punzada de culpabilidad atravesó mi pecho. Para mi no es malo, pero si la situación fuera a la inversa, estoy más que segura que me molestaría. Y no puedo dejar que esto vaya a más. No sabe que me besó, y sigo queriendo ocultar este detalle, pero debo contarle que llevo un par de días pasando el tiempo con Harry, y esperar a la respuesta de Niall, sea buena o mala.

Ahora que lo recuerdo, una vez, hace ya unos cuantos meses, Niall y yo tuvimos una pelea algo fuerte por un tema parecido.

"-Te ha llamado él, ¿cierto?-Dijo una pizca enfadado.
- ¿Quién?
-Harry.-Ahora sí que estaba enfadado.
-Ah, sí, pero él no tiene nada que ver en esto.
-¿Que no?- Decía mientras se levantaba de golpe.- Él no te quiere ver conmigo. ¿Le has dicho que nos hemos besado?
-No.
- ¿Entonces por qué te vas después de esto? Ah...ya sé. Es porque le quieres a él. ¿Verdad? Tendría que habérmelo imaginado...no podría competir contra él. Le conoces más, y además...me siento como un estúpido ahora mismo. Tenía planeado muchas cosas.
-Niall, no estoy enamorada de Harry. Te lo juro. Y..no te sientas así..Niall yo..
-Por favor vete.
-¿Qué?-dije mientras me temblaba la voz.
-Vete, necesito..pensar. ¿Vale? Ya hablaremos mañana. O el lunes.-Dijo con la voz fría. Impasible.
-Niall..no...-Las lágrimas amenazaban con salir.-Está bien.-Dije con la cabeza gacha."


Y recuerdo que tras eso lo pasé mal. Realmente mal. No puedo dejar que ocurra de nuevo. No puedo volver a dejar que se escape de mi lado. Puede sonar muy egoísta, sí, pero necesito a Niall junto a mí. 
Comencé a adelantar mis pasos. No podía esperar más.

Al fin. Al fin me encontraba delante de su puerta. Respiré hondo y toqué el timbre. Segundos más tarde un sonriente Niall se encontraba frente a mi. Sin dudarlo, se abalanzó sobre mis labios. Luego puso sus manos sobre mis mejillas, y yo llevé mis brazos hasta rodear su cuello. Un cúmulo de sensaciones se creaban en mi estómago mientras nuestras lenguas jugaban juntas. Sí, definitivamente amo con toda mi alma a Niall Horan.

Separamos nuestros rostros y nuestras pupilas hicieron contacto. Amo esos ojos azules. Son preciosos y transmiten una sensación de paz indescriptible. Volvió a juntar nuestros labios en un beso menos prolongado, y me invitó a pasar. Se sentó en el sofá del salón frente a la televisión encendida. 
Estaban retransmitiendo un partido, aunque no sabría decir qué equipos jugaban. Sobre la pequeña mesa de madera que se encontraba entre el sofá y la televisión se encontraba un enorme cuenco de palomitas y un vaso de un líquido negruzco con burbujas. Imagino que sería "Coca-Cola". Niall dio unos golpes sobre el sofá indicando que me sentase a su lado, y eso hice. 
Pasó su brazo sobre mis hombros, pegándome aún más a él. El calor de su cuerpo me reconfortaba aún más.

-Niall, te tengo que contar una cosa. Bueno, no es nada malo, según yo, pero...supongo que debes saberlo.-El aludido frunció el ceño.
-¿Qué pasa?
-¿Sabes por qué hoy no he ido a clase? Pues...ha sido porque he estado con Harry.-La expresión de Niall cambió completamente. Quitó su brazo de mi hombro, se enderezó en el sofá y me miró cara a cara.
-¿Qué te has llevado todo el día con él? ¿Desde cuándo te has estado viendo con él a mis espaldas?-Dijo casi gritando.-Niall, tranquilízate.-Se dijo a si mismo. Carraspeó y volvió a hablar.-A ver, ______. No me importa que te juntes con él. En absoluto. Yo no soy nadie para decirte con quién debes estar y con quién no. Pero, joder. ¿Es que no puedes decírmelo? ¿Tan poco confías en mi?
-Niall...Sé que hice mal. Pero no te lo contaba porque sabía que te molestaría.
-¿Y no crees que me iba a molestar más el hecho de que no me lo contases?-Callé. Tenía razón. Mucha razón. Pero había una razón por la cual no se lo contaba y que él no sabía...-¿Y bien?
-Bueno...hay una razón...pero...-Niall relajó el cuerpo.
-Pues dímela.-Dijo algo más calmado.
-Es porque...Harry me besó.
-¿¡Qué ese hizo qué!?-Se levantó, enfurecido.-Pero tú...¿le seguiste el rollo?-Gritó.
-¡¡No!! ¡Por Dios Niall! 
-¡¿Entonces por qué no me lo contaste?!-Otra vez volvía a tener razón y me hizo ver que no haberle contado nada estuvo mal.-Joder, y yo aquí tan tranquilo. Y tú te vas por ahí con el tío ese. ¿No habréis hecho nada más, verdad?
-¡No! ¡Joder Niall escúchame! ¡No he hecho nada con él! ¡Estuve con él para saber por qué se fue! ¡Nada más! ¡Yo sólo te quiero a ti! ¿¡Es que no lo ves!?-Mi voz comenzaba a temblar. Pero lo que le había dicho era cierto. En verdad solámente fui con Harry porque quería descubrir lo que pasaba. No puedo ocultar que sentí cosas. Pero tampoco puedo ocultar que estoy verdaderamente enamorada de Niall.
-No sé si lo veo ____. No sé si lo veo.-Dijo con un hilo de voz. No. Otra vez no puedo perderle. Y está pasando como la última vez. 

Me empezaban a escocer los ojos, y un líquido transparente empezó a derramarse sin control por ellos. Miles de puñales se clavaban en mi pecho al pensar en perderle de nuevo. En pensar que poco a poco iría alejándose de mi vida para siempre. No puedo dejar que eso ocurra.
Niall se giró para mirarme, y vio mi rostro lleno de lágrimas.

-¿Por qué...por qué lloras?
-Es que...tengo miedo. 
-¿Miedo? ¿De qué?-Dijo ya calmado y acercándose a mi.
-Tengo miedo de perderte. De que un día de estos me despierte...y que simplemente ya no estés ahí. De abrir los ojos y ver que has desaparecido de mi vida.

Sus brazos se abalanzaron hacia mí y estrechó nuestros cuerpos.

-Eso nunca pasará princesa. Nunca te dejaré sola. Eres mi sueño. Recuérdalo siempre. Te amo.



{Fin del capítulo 32. Espero que os haya gustado. Los "me gusta" me indicarán lo que os pareció. Comentadme qué tal es en los comentarios o en twitter. Graacias ♥}


sábado, 4 de mayo de 2013

Complex Heart [2º Temporada]

Capítulo 31

En la vida aparecen personas de alguna parte que te marcan la existencia. Es un juego del destino que coloca en tu camino a gente que, por arte de magia, o sin ella, influyen en tu comportamiento y hasta te hacen cambiar de forma de ser. Despliegan tal red sobre ti que te quedas atrapado en su esencia sea cual sea. Y a veces, te es imposible desprenderte de ella.

La mano de Harry estaba aferrada a la mía, mientras mirábamos el horizonte. No podía tener esa maldita sensación, y esos escalofríos al notar cada roce. Me preguntaba cuanto tiempo estaríamos ahí. Aún seguía con la incertidumbre de qué pasó. Qué estuvo haciendo. Tampoco me contó exactamente las razones de su marcha. Necesitaba salir de todo esto. Harry miró mi rostro y notó la preocupación en mis ojos.

-Enana, ¿qué te pasa?-Preguntó preocupado y curioso.
-¿Me vas a contar todo lo que pasó?-Dudó por unos segundos, y luego se sentó a la orilla del lago. Le imité e hice lo mismo que él.-Bien, te espero.
-Te pido que no me interrumpas, ¿vale?-Asentí.-Los motivos creo que ya te los conté. Pero bueno, entremos más en la historia. Ya sabes exactamente las razones que me marché. Fue por ti, y solo por ti. Porque saber que no estarías a mi lado hacía que mis ganas de vivir se fueran. No sabes lo que es imaginarte en brazos de otro chico. Tus labios rozando los de otro. Que por tu cabeza solo esté él. Y saber que todo esto es verdad. Sentir la impotencia de dejarte en algún lugar, y saber que vas a estar con él. Que todas esas suposiciones que dije antes sean verdad. Y pensé que debía alejarme. Alejarme de ti, porque estar como estoy es un sin vivir. Y con todo esto ya te preguntarás, "¿entonces por qué estás aquí?" Bien. Se podría decir que soy masoquista. Es tan doloroso para mi saber todas esas cosas, como no volver a verte. Como hacer que desaparezcas de mi vida. No ver tu pelo ondulando por el viento. O no oír tu dulce voz. No ver esa sonrisa que me regalas cada día. Aunque verte en los brazos de él...sinceramente me mata por dentro. No quiero que te sientas culpable por ello. Ahora mi marcha tuvo consecuencias, obviamente. No sé si por tu parte también, pero debo arreglar algunas cosas pendientes.-Dijo mirando al horizonte, evitando cruzarse con mi mirada.-Ahora estoy más solo que nunca.
-Harry, no estás solo.-Apreté su mano. Me miró y me regaló una sonrisa triste.
-Puede que sí, quien sabe.-Después de esa frase, volvió a incorporarse.-Pero dejemos eso de lado. Me debes un paseo en barca.
-¿Otra vez? Me da miedo.
-Conmigo no te pasará nada.-Dijo mientras me guiñaba un ojo. 

Corrió hacia el lugar donde dejó la barca la última vez. Se subió en ella, y me tendió la mano para que yo también pudiera subir. Dudé unos instantes, pero finalmente me decidí y subí. El pequeño bote se tambaleaba con cada remada que diera, pero debo reconocer que estar allí me alegraba. Ese lago me trajo muchos recuerdos. También recuerdo el día en el que casi di mi primer beso. Eramos dos niños inocentes, y en ese tiempo realmente los chicos no me interesaban, pero después de eso empecé a amar a Harry en silencio, hasta el día que se fue de mi vida. 

Hace unos años, en ese mismo lugar...

Jugábamos al pilla pilla. Hacía mucho tiempo que no jugaba, y era mi juego preferido, aunque a Harry no le gustase mucho. Harry era mi mejor amigo. Era algo más mayor que yo, aunque no sabría decir cuantos años nos llevábamos. Nos encontramos un día por casualidad, comenzamos a hablar, a picarnos entre nosotros, y acabamos haciéndonos grandes amigos. Acabé pillando le  pero este estaba más que convencido de que había hecho trampas. Después de una discusión en la que ninguno de los dos daba su brazo a torcer, acabé hartándome y me apoyé en el árbol con las hojas caídas. Harry se acercó y se apoyó a mi lado.

-¿En que piensas?-Me preguntó con la cabeza algo ladeada. 
-¿Tú has besado ya?-Esa pregunta pareció sorprenderle.
-¿Yo? Que va.
-Vaya.-Miré al suelo.
-¿Y...y tú?-Preguntó tímido.
-Nunca.-Negué con la cabeza.-Pero unas amigas ya lo han hecho. Voy a ser la única de ellas que no lo he hecho.
-Hmmm ¿Hacemos un trato?
-¿Qué clase de trato?-Pregunté emocionada.
-Podemos besarnos ahora. Así, cuando nos pregunten, podremos decir que sí.
-¿Estás seguro?
-Segurísimo.-Asentí y cerré lentamente los ojos, mientras veía al rostro de mi amigo acercándose al mío. Esperé el contacto de sus labios con los míos, pero sin embargo, en vez de rozarlos con los míos, lo hizo con mi nariz. Abrí los ojos intrigada, y Harry me miraba con una amplia sonrisa. Luego se separó del árbol, y con su mano me indicaba que nos fuéramos. En ese momento, me enamoré por primera vez.

Actualidad 

Ahora sé los motivos por el cual ese beso nunca pasó. Y también sé que mis sentimientos, por aquel entonces, eran correspondidos. El problema es que los suyos se mantienen, y los míos...los míos no son claros. Miraba a Harry mientras remaba.
Ha cambiado mucho en todos estos años. Ahora es más alto, más guapo. Las chicas van detrás de él, y él...sigue enamorado de mi. Y ahora recuerdo...que no se nada de él. Sí se su nombre. Y su apellido. Pero poco más. Éste alzó la vista y se percató de que estaba mirándole.

-¿Tengo algo raro?-Dijo mientras se observaba a sí mismo.
-Nada.-Dije sonriente.
-¿Entonces?
-Has cambiado mucho.
-Mira quién fue a hablar. Tú también.
-Y aún no sé nada de ti.
-¿Perdona?
-Eso, que no se nada de ti.-Harry dejó de remar, se cruzó de brazos, y me miró.
-Pues aquí me tienes. Interrógame. Te contaré todo lo que quieras.-Apoyé mis codos sobre mis rodillas.
-¿Estudias?
-No. Hace mucho que dejé el instituto.  Además de que no tengo la edad ya para estar allí.
-¿Cuántos años tienes?-Pregunté, me sorprendía no saberlo.
-Diecinueve. Vaya, pensé que lo sabías.-Él también parecía sorprendido.-Qué pena, yo sé todo de ti.
-¿Todo? Seguro que no.
-Tu color favorito es el azul, de pequeña llevabas brackets, y no te gustaba sonreír por ello. Te encantan los animales, tu cumpleaños es dentro de nada, amas el verano, al igual que el agua. Odias que te llamen enana, o que se metan con tu altura. Te gusta llevar el pelo suelto, odias las arañas, le tienes miedo a las alturas, se te dan fatal las matemáticas y...te encanta cantar.
-Wow, sabes muchísimas cosas.-Dije, sorprendida.-¿Cómo sabes que me gusta cantar? Nunca lo hago.
-Te dije que sé todo de ti.-Sonrió con suficiencia. Volvió a coger los remos y llevó la barca a la orilla.-Vaya, está anocheciendo, será mejor que volvamos. Pero antes, podemos ir antes a un parque o algo. ¿No te apetece un helado?
-Claro.-Sonreí. Seguía sorprendida de que este chico supiera tantas cosas sobre mi. Contando de que hacía muchísimos años que nos veíamos.

Nos subimos en su moto y nos encaminamos hacia el parque. Estaba bastante vacío, ya que por el tráfico llegamos más tarde. Dejamos de lado la idea del helado, y nos sentamos en uno de los bancos a charlar. Había sido un gran día. Estuve todo el día con Harry, y se me pasó llamar a Niall. Ya iría a su casa a la mañana siguiente.
Oímos unas voces aproximarse a nosotros. La mayoría de ellas me resultaban familiar. Muy familiar. Mis ojos buscaron a los dueños de aquellas voces, y muy a mi pesar los encontraron. Harry se puso de pie, y puso su brazo delante de mi, indicando que no me moviese. Algo malo iba a pasar para que reaccionase así. 

Y peor aún se iba a poner cuando el más grande del grupo se acercó a Harry con una sonrisa malévola decorando su rostro. Harry imitó esa sonrisa, pero no era malévola, era rencorosa, preparada para lo que se avecina. Empezó a caminar, acercándose al grupo y al hombre corpulento que lo dirigía.





{Fin del capítulo 31. Espero que os haya gustado. CONFIRMADO: HABRÁ UNA 3º TEMPORADA DE COMPLEX HEART. Los "me gusta" son apreciados. Comentadme qué os pareció por twitter. Gracias ♥}