Capítulo 38
Noto los cálidos labios de Harry posarse sobre los mios, y un escalofrío recorre todo mi cuerpo. Sus labios se mueven sobre los míos, sin control, llevados por el deseo y la pasión.
Desearía que este momento se detuviese, para poder seguir saboreando sus tiernos labios, pero al oír una rama quebrarse separo nuestros cuerpos rápidamente.
Cruzo los dedos, deseando con todo mi ser que la persona que ha partido esa rama no sea él. No, por favor, él no. Pero mis plegarias parecen no haber sido escuchadas, puesto que al girar el rostro veo esos ojos azules mirándome. Una mirada penetrante, mezcla de dolor y tristeza, enfado e incredulidad. Su ceño se frunce, y camina con pasos acelerados hasta donde nosotros dos estamos. Cierro los ojos, esperando una reprimenda, un grito, algo que me haga saber que lo que acabo de hacer es horrible. Pero lo que oigo es un golpe seco, y un quejido apenas audible.
Abro los ojos, y veo a Niall con los puños cerrados a los costados, y a Harry sujetándose la mandíbula, mirándole con una sonrisa triunfal, pero escalofriante, algo que hace que el enfado de Niall aumente y le aseste otro golpe.
-¡¿Qué miras con esa sonrisa, eh?! ¡Y qué acabas de hacer!-Grita fuera de si. Harry sigue sujetándose la mandíbula, y se limpia unos restos de sangre que se han derramado por el corte en el labio que los nudillos de Niall le han provocado. Éste le mira, y le insta a responder. Harry sonríe de nuevo.
-¿Yo? No he hecho absolutamente nada.
-¿¡Nada!? ¡La has besado!
-Falso.
-¿Falso?-Niall arqueó las cejas, confuso.
-Exacto.-Sonrió.
-No te entiendo.-Responde Niall aún más confuso.
-Sí, hubo beso, pero no fui yo quien la besó.
-Eso quiere decir que...-Niall gira el rostro, clavando sus ojos en mi. Yo bajo el mío, y en un susurro respondo:
-Sí, fui yo.
-Fuiste tú...-Repite, en un tono inaudible, roto.
-Pero Niall, puedo explicártelo, yo...
-No quiero explicaciones. ¿Qué me vas a explicar? ¿Que no me quieres? ¿Que lo prefieres a él? ¿Que todo este tiempo lo único que has hecho ha sido jugar con mis sentimientos? ¿Que todo lo que me decías era mentira? He dado todo por ti. Y, tú... No sé que pensar ahora mismo.
-¡Niall!¡Yo sí que te quiero!
-Pero no lo suficiente como para no besar a otro.-Me dejo sin palabras. Eso no era lo que sentía. Quería decirle que no, explicarle lo sucedido, pero de mi boca no salía nada.-Bien, ya me lo has dejado claro. ___, hasta siempre.
-¿Hasta siempre? Eso significa que...-Dije, entre sollozos.
-Sí. Eso significa, que esto se ha acabado.
Tres días más tarde, en algún lugar de Londres.
"El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura, por favor, inténtelo más tarde."
Joder, otra vez. Llevo tres días seguidos intentando contactar con ella, y siempre pasa lo mismo. Y cuando llamo a su amiga, responde que no puede hablar. Sólo me queda ir a su casa, pero no quiero ser demasiado brusco. Después de lo del otro día, se marchó corriendo, y no pude hablar con ella.
Me levanto del sillón. Se supone que tengo que ir al bar a trabajar, pero bah, no me apetece. Otro curro que perderé. Que más da, ya buscaré otro.
Voy hasta la cocina y abro la nevera. Debería ir a comprar algo, no hay nada de comer por aquí. Al fondo, encuentro una hamburguesa del McDonals. No tengo ni idea de cuánto tiempo lleva ahí, pero ya que no tengo nada más que comer y veo que huele bien, la desenvuelvo del papel y la meto en el microondas.
Me miro en el reflejo del cristal mientras la hamburguesa se va calentando. Tengo el pelo enredado, y peinar estos rizos es un auténtica pesadez. Ya me peinaré luego. Nunca he estado tan pasota, pero desde lo del otro día no quiero hacer absolutamente nada.
El pitido del microondas me indica que la hamburguesa esta lista. La saco, la pongo sobre un plato y enciendo la TV. Está puesto en un canal de música, donde una chica ligerita de ropa canta encima de una cama. Creo que se llama we can't stop, aunque no estoy seguro.
Observo el teléfono, con la falsa esperanza de que suene y poder oír su voz. Qué iluso, si no me ha respondido en estos tres días no va a hacerlo ahora. Pero, joder, necesito hablar con ella. Saber cómo está, qué pasó, por qué se puso así, y lo más importante, qué es lo que va a pasar con nosotros.
Mmmm ella no me responde, pero puede que otra persona sí...
Ese mismo día, en otro lugar de Londres.
Sigo tirado en la cama, tapado entre las sábanas y en ropa calzoncillos. Llevo sin salir de aquí..¿cuántos? ¿Tres días? He perdido la cuenta. Para mí ahora mismo las noches y los días son exactamente los mismos, no salgo de esta cama. Me incorporo un poco y me quito las legañas con las manos. No tengo fuerzas ni ganas de nada, pero debería al menos levantarme a lavarme la cara. Me levanto a trompicones, y tengo miedo de mirarme al espejo para ver la imagen con la que me encuentro. La persona que está frente a él es una completamente distinta a la que era normalmente.
Ojos caídos, unas ojeras enormes, la cara llena de churretones y el pelo alborotado.
El estómago empieza a rugir me, así que cojo un paquete de patatas y tras lavarme la cara me vuelvo a la cama. He tenido la tentación de coger el móvil, llamarla, y hacer que nada de esto haya pasado miles y miles de veces. Sé que la necesito, pero mi orgullo y esto que ha pasado no me ha dejado hacerlo.
Estoy mal. Muy mal. Pero sé que llamarla y oír su voz hará que me ponga aún peor.
De repente, el móvil comienza a vibrar y a sonar Roar de Katy Perry a todo volúmen. Es un número desconocido, así que vacilo un par de veces antes de cogerlo, pero finalmente me decido y descuelgo. Justo cuando oigo su voz me arrepiento de haber respondido.
Pero su tono de voz me para.
-¿Hola? Perdona por haberte molestado, no sé si sabes quién soy pero...
-Sí, Harry, sé que eres tú.-Respondo seco.
En ese instante, en una casa Londres.
-¿Estás segura de lo que vas a hacer? Debes pensarlo muy bien. Es una decisión muy grande la que estás tomando y...
-Estoy segurísima.
-¿Y me vas a dejar aquí sola?
-Puedes llamar a alguien que te acompañe, no me importa que uses mi habitación.
-Por favor, piensa seriamente en lo que vas a hacer. Luego puedes arrepentirte.-Ella giró el rostro, y me miró con ojos tristes. Sonrió apenada.
-A veces, es mejor dejar todo, y solamente respirar.
Minutos más tarde, en ese mismo lugar.
Sentía que se me iba a salir el corazón del pecho. Hacía mucho que no corría tanto, pero si iba con la moto iba a tener un accidente. Después de hablar con él, me preocupé bastante. Le invité a venir conmigo, pero decía que no se sentía con fuerzas.
Mejor, así podré hablar a solas con ella de una vez.
Con paso firme, me acerqué a la puerta y llamé al timbre. Pasaron un par de minutos hasta que Perrie me abriera.
-Hola, Harry.
-Hola. ¿Está ___? Qué tontería, sí que está. ¿Puede salir?
-No. No está.
-Vaya, ¿sabes cuándo volverá?
-Nunca.-Dijo apenada.
-¿Nunca? ¿Cómo?
-___..se ha ido.
-¿Se ha ido? ¿Qué?
-Se ha ido a España. Para, siempre.
{Final del capítulo 38. Espero que os haya gustado. Por favor, comentad por aquí qué os ha parecido. Para mí es muy importante. Al igual que los "me gusta". Me hace feliz saber que hay gente que les gusta lo que hago. Y si no los hay, pierdo la esperanza de que más gente lo lea. Si no tenéis Google+, decidme lo por twitter. Gracias ♥}
